
Una travesía en kayak a través del Círculo Polar Antártico para llevar al mundo un mensaje que cambia vidas: la ACEPTACIÓN de la DIVERSIDAD.
"No soy científico ni académico. Soy un deportista impulsado por el amor hacia mi hijo."
Soy Diego Linares, papá de Arnau, un niño de 10 años con Autismo. Desde mi experiencia cotidiana reconozco múltiples situaciones que dificultan equiparar la calidad de vida de las personas con Autismo con la de quienes no presentan esta condición.
Durante muchos años, me desveló comprender cuál era el mejor camino para ayudar realmente, hasta que realizando una travesía en kayak, lo vi con total claridad. El deporte está ligado a mi esencia, siempre inspirado en desafíos que, mientras me exigen dar lo mejor de mí, me fortalecen y me forman como ser humano.
Me decidí a llevar adelante, a través del deporte, una misión con el fin de comunicar y sensibilizar a la sociedad acerca de la importancia de la ACEPTACIÓN y comprensión de la DIVERSIDAD, mediante el RESPETO y la EMPATÍA.
Navegando la costa occidental de la Península Antártica en kayaks de mar individuales, con una embarcación a vela-motor de apoyo logístico que documentará la experiencia y brindará soporte en emergencias.
Ambos serán desafíos inmensos: cruzar el Círculo Polar Antártico remando, y difundir un mensaje transformador que propicie una mejor calidad de vida para todos los que viven y conviven con diversas condiciones.
Desde nuestros kayaks, mientras remamos por paisajes imponentes y contemplamos la fauna en estado salvaje, podremos compartir la travesía en tiempo real, generando una identificación genuina que permita a todos sentirse parte y amplificar la causa.
En el agua remaremos con personas de inmenso corazón, dispuestas a llevar al límite su cuerpo y su mente para lograr, palada a palada, este enorme propósito.
En el invierno de 1962, el Ejército Argentino llevó a cabo una expedición liderada por el Teniente Primero Gustavo Adolfo Giró Tapper, explorador y militar cordobés que participó en la fundación de las primeras bases antárticas de la Argentina.
La misión de la Patrulla Invernal fue unir la Base Esperanza y la Base San Martín a través de la zona montañosa y de glaciares de la Península, cruzando los Antartandes y a lo largo de la barrera de hielos Larsen.
Nuestra travesía se propone recrear esa colosal hazaña, pero esta vez desde el agua. Al hacerlo, honraremos la epopeya de 1962 y reafirmaremos simbólicamente la soberanía argentina, sostenida por la presencia ininterrumpida en la Antártida desde 1904.
La travesía original duró más de cuatro meses de invierno polar, cubriendo más de 1.800 km en tres vehículos orugas y 1.500 km con un trineo de perros. Una proeza sin igual en la historia antártica argentina.
Referentes reconocidos por sus valores humanos que impulsan la comunicación del proyecto y consolidan el carácter social de la travesía.
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